Las prostitutas de Ámsterdam llevan más de tres siglos pegadas a los muelles de la ciudad, pero esta situación no será eterna. Los tres partidos que gobiernan el Ayuntamiento de la ciudad quieren darle un nuevo aspecto al Barrio Rojo, que visitan 200 mil turistas al año y donde hay más de 400 escaparates dedicados a la prostitución.
Alegan que el turismo masivo causa problemas tanto a las prostitutas como a los vecinos. Por ello, estudian otorgar licencias para que las prostitutas puedan trasladarse a otra área sin el agobio de los visitantes. Una forma, dicen, de que las mujeres dejen de ser acosadas por las fotografías constantes de los turistas y de que puedan trabajar en el anonimato.
La idea de sacar a las prostitutas del Barrio Rojo no es nueva. Ya hace diez años que se pretende remozar este histórico distrito de la capital holandesa, el más emblemático de la ciudad, y donde la prostitución es legal desde el 2000. La última medida fue prohibir a los turistas detenerse ante las vitrinas; ahora el Barrio Rojo, uno de los iconos de la ciudad, podría cambiar para siempre.
Preferente.com Diario para profesionales del Turismo