No se trata precisamente del más económico de los alojamientos, pero sí de uno de los hospedajes más extravagantes que se hayan visto. Se trata de una grúa portuaria que, estando a punto de ser destruida, terminó por convertirse en uno de los lugares predilectos de las parejas que llegan a Holanda para pasar sus vacaciones.
El hotel, llamado Harbour Crane y ubicado en Harlingen, se rediseñó basado en una máquina que llegó a Holanda en 1967 y que fue dada de baja a finales de la década de 90. Tras el retiro de la misma, una pareja decidió hacer de ella uno de los recintos más visitados del país convirtiéndola en un lujoso hotel.
Willem Koornstra y Carla Comello cambiaron por completo el concepto de la grúa puerto. “Esto iba a ser derribado, pero ahora lo veo hermoso y estoy contento de que se mantenga gracias a nosotros”, ha relatado Koornstra al Daily Mail.
El lujoso hotel cuenta con ordenador de temperatura ambiente, luces de alta tecnología, cama king size, TV de pantalla plana, mini-bar y ascensor. Sin embargo, lo mejor de este espacio es que el visitante podrá escoger la vista de su habitación, ya que la grúa aún mantiene sus funciones, por lo que gira en el mar de acuerdo a las preferencias del usuario.
Esta experiencia, calificada por muchos como única en la vida, cuesta 400 dólares por noche.
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