Los expedientes de regulación temporal de empleo (ERTE), al que se han acogido la práctica totalidad de agencias de viajes y turoperadores del mercado español, no evitan la destrucción de miles de puestos de trabajo (ERTE: las estrategias de las grandes redes de agencias). La pérdida casi total de ingresos, con caídas de facturación del 90% respecto a 2019, ha obligado a los empresarios del sector a prescindir de parte de sus trabajadores o bien a cerrar definitivamente sus negocios, lo que se refleja en las cifras de empleo.
Según los datos oficiales del Ministerio de Trabajo y Economía Social, agencias de viajes y turoperadores han concluido octubre con un total de 56.762 afiliados en alta laboral a la Seguridad Social, 837 menos que en septiembre, mes que cerraron con 57.599.
Desde el inicio de la crisis sanitaria, que impactó de lleno en el negocio turístico a partir de marzo, se han destruido un total de 7.494 puestos de trabajo. En febrero, justo antes de que la pandemia paralizase la economía española, había 64.857 ocupados en el sector de agencias.
Aunque los ERTE no han impedido la rescisión de los citados 7.494 contratos, sí han sido cruciales para evitar un descalabro de dimensiones históricas en materia de empleo. A día de hoy, ocho meses después del comienzo de la pandemia, siguen estando dentro de estos expedientes temporales un total de 22.913 agentes de viajes, es decir, más del 40% del total de trabajadores del sector. La mayoría de ellos están incluidos en ERTE por fuerza mayor, que de momento podrán extenderse hasta el 31 de enero de 2021.
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