Hace unos años, cuando hablábamos de una empresa china decíamos a qué empresa occidental se parecía, para de ello deducir que es una copia reducida y chapucera. Hoy debemos hablar, en cambio, de Didi Chuxing no como una versión china de Uber sino al revés, de Uber como una versión mínima de lo que es Didi Chuxing, nombre que probablemente a usted no le suena de nada.
Didi Chuxing no está presente en España ni en Estados Unidos, pero pese a ello no deja de ser una empresa líder en el uso de la inteligencia artificial, de la que sólo podemos aprender. Y copiar, como antes hacía los chinos.
Didi es la mayor compañía de viajes compartidos del mundo. A quien le trae al pairo ser ignorada en el resto del mundo. Su ambición es "convertirse en líder mundial de la revolución del transporte y la automoción". Didi está valorada en 56 mil millones de dólares y tiene 550 millones de clientes, con 30 millones de viajes diarios. Didi está también presente en Australia, Japón, Brasil y México. Pero sobre todo es china. Uber quiso competir en China, pero sólo perdió dinero y no logró nada. En 2016, finalmente Didi se quedó con la filial de Uber. Y, atención, Apple entró en el capital de Didi con mil millones de dolares, que es mucho, pero no es nada al lado del valor de la empresa, 50 veces superior.
La diferencia de Didi es que cuenta con 3500 ingenieros entre sus 7000 empleados. Porque su negocio es la inteligencia artificial. Pretende sobre todo ser la líder en tecnología. Tiene ya tres centros de investigación, dos en Pekín y uno en Silicon Valley, pese a que no opera en Estados Unidos. Porque los chinos trabajan con datos. O sea con información de sus clientes, de las rutas, de las congestiones de tráfico. Sus intereses están en el uso de sensores en sus vehículos, combinados con datos de cámaras, uso de semáforos inteligentes, navegación aumentada, etcétera. Un terreno en el que Occidente sólo tiene que aprender.
Vaya forma de escribir,si tanto le gusta China,nada tire para allá y sea feliz