“El ejercicio 2024 arroja un balance positivo para nuestra compañía, culminando la recuperación de la disrupción causada por la pandemia, cumpliendo con los compromisos planteados a comienzos de año”. Así lo destaca el consejero delegado de Meliá, Gabriel Escarrer, quien aplaude que “buena parte de este éxito se debe a nuestra estrategia poscovid” (Escarrer: “Meliá da por superada la peor herencia del Covid”).
La cadena hotelera cierra el ejercicio con un beneficio de 162 millones de euros, récord absoluto y un 24,5% por encima de 2023. Su Ebitda sin plusvalías asciende a 533,6 millones, un 9,7% más que, y el margen de Ebitda es de 26,5% (+129pb). Sus ingresos superan por primera vez la barrera de los 2.000 millones (2.013 millones), creciendo un 4,4%.
Escarrer explica que la industria turística ha emprendido “una nueva etapa de prosperidad normalizada, en que el vertiginoso incremento de la demanda que siguió a la mayor crisis de la historia del turismo (como “revancha” frente a las restricciones vividas) ha dado paso a un saludable crecimiento en un entorno normalizado, en el que nos sentimos muy cómodos para seguir optimizando nuestra gestión y creando valor”.
De su balance anual destaca la reducción en más de un tercio (-391 millones) de la deuda financiera neta, que se sitúa al cierre del ejercicio en 772,7 millones. Los activos del grupo en propiedad se han revalorizado un 13,9%, hasta los 5.285 millones. La cadena ha incrementado su portfolio en estos 12 meses con la firma de 34 nuevos hoteles y la apertura de 19 establecimientos.
Meliá resalta que 2025 “ha comenzado con perspectivas prometedoras, confirmando la solidez de la demanda y la normalización del ritmo de crecimiento”. Menciona el desempeño “positivo” de Canarias, Cabo Verde y Caribe en el ámbito vacacional, y de las capitales europeas en el urbano.