Valencia sigue los pasos de Baleares, Canarias, Andalucía y Madrid, y pondrá coto al crecimiento desmedido de la vivienda vacacional. El Ayuntamiento ha aprobado en el pleno una moratoria municipal durante un año, prorrogable a otro más, en el que suspenderá temporalmente el reparto de nuevas licencias (Explosión de pisos turísticos en Madrid, Málaga, Valencia y Sevilla).
Según informa El Mundo, el plan de la alcaldesa, María José Catalá, es controlar la masificación, y apostar por un “turismo de calidad y sostenible”. “Los turistas son bienvenidos, pero queremos un crecimiento controlado”, apuntan desde la bancada popular. Quedarán exentos de esta regulación, los edificios turísticos completos y los hoteles.
En la actualidad, según los últimos datos del INE, el número de pisos turísticos en Valencia es de 14.599, 1.200 más que en el año 2020. Esta situación ha provocado que el precio del alquiler se dispare un 72% en los últimos cinco años, tal y como se desprende del Observatorio de la Vivienda de la Universidad Politécnica.
Este movimiento del Ayuntamiento se une al anunciado hace algunos días, cuando la edil confirmó que el 2025 será el último año en el que los megacruceros puedan atracar en los muelles de Valencia. A partir de 2026, su entrada quedará completamente prohibida (Valencia dice adiós a los megacruceros: prohibirá su entrada).
El objetivo es el mismo: combatir el turismo masivo. Para que se hagan una idea del impacto de este segmento, durante el presente ejercicio, se espera el desembarco de 820.000 cruceristas en el puerto valenciano, prácticamente el doble de los que lo hicieron en el año precovid, cuando se registraron 436.000.
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