La Comisión Europea ha abierto una investigación en profundidad para aclarar las ayudas que el gobierno rumano ofreció a Blue Air, la aerolínea recientemente desaparecida (El Gobierno rumano se hace con el 75% de Blue Air).
En 2019, Blue Air, que hasta entonces protagonizaba una historia de éxitos y de crecimiento impresionante, comenzó a tener dificultades financieras. En marzo de 2020, como era de imaginar, el coronavirus destrozó sus finanzas. En noviembre de ese año cesó sus operaciones y el gobierno rumano le suspendió la licencia para volar.
Pero, casi al mismo tiempo, en agosto de 2020, la Comisión aprobó que Rumanía diera una ayuda de unos 28 millones de euros para compensar los daños causados por el virus y otros 34 millones en garantías para un crédito (Blue Air deja de volar definitivamente).
Como ven, cantidades tremendamente moderadas comparadas con las de las aerolíneas de Francia, Alemania o Italia.
En estos momentos, la Comisión Europea considera que las ayudas a Blue Air no encajan con las políticas europeas de ayudas a las empresas. Por eso ha iniciado una investigación en profundidad para determinar los detalles.
Particularmente, hay tres cuestiones que centran la preocupación de la Comisión Europea. En primer lugar, si el plan de reestructuración va a conseguir la viabilidad de Blue Air sin ayudas públicas; si Blue Air está por su parte haciendo sus aportaciones para salir adelante; y, tercero, si esas medidas no distorsionan el mercado para los rivales.
Vamos, como si Ita y Alitalia no existieran, como si Air France no hubiera recibido más de nueve mil millones, como si Lufthansa no hubiera sido inundada en dinero.
Vamos como si a España no le estuviese dando Europa dinero a manos llenas desde el primer día....