Las peores previsiones sobre el turismo ruso se están cumpliendo en Cataluña. La devaluación del rublo y la inestabilidad política unido a los precios que están ofreciendo otros destinos competidores como Turquía o Egipto han provocado que las reservas se estanquen.
“La temporada ha empezado mal y a estas alturas otros años ya habíamos cerrado muchos más paquetes… aún estamos a la expectativa”, señala José Luis Túnez de la agencia Olympia. Muestra de que el turismo ruso va a la baja es el número de vuelos chárters que se prevén para esta temporada y que no llegarán a los 200 cuando en años anteriores había 260 conexiones semanales.
Los más pesimistas calculan que el número de visitantes rusos puede caer este verano un 20 por ciento sobre todo teniendo la agresiva política de precios de Turquía, Egipto y Grecia con ofertas “un 30% más baratas que el año pasado”.
"Todos los turoperadores están ajustando operativas al máximo, el cliente ruso está buscando el mejor precio y seguro que no gastará tanto en destino, las peores previsiones van a cumplirse", explica a La Vanguardia Jordi Matas, director de NT Incoming.
Otros como el presidente de la Asociación Hotelera de Salou-Cambrils-La Pineda, Eduard Farriol, creen que si la situación política se estabiliza en Rusia “la bajada puede no ser tan importante… quizás en torno a un 10% menos de turistas, una cifra que sería asumible con el crecimiento de otros mercados”.
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